jueves, junio 05, 2008

¡Oh, hombre! Búscate a ti mismo y te encontrarás. Abre los ojos de tu hombre interior y aprende a ver correctamente.
Esta es la noble piedra preciosa, la piedra filosofal, que los sabios encuentran. Oh, tú, brillante corona de perlas, ¿no eres más resplandeciente que el sol? No hay nada como tú; estás tan manifiesta y sin embargo tan escondida, que entre miles en este mundo, apenas si hay quien debidamente te conoce. Y eres llevada por muchos que no te conocen.
Jacobo Boehme
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